
“Pienso que hay que ser consciente de dónde estamos y vivirlo con agradecimiento y con plenitud”
A sus 34 años, Percy es papá de Guillermo y Francisco y presidente de APAC (institución que organiza los festivales internacionales de teatro y música barroca), socio en vinos 1750 y Finca Valle Hermoso y nos habla de como equilibrar las responsabilidades profesionales con las de la paternidad. “Tengo la suerte de que en mis ocupaciones puedo de alguna manera incluir a toda mi familia. Los festivales de música y teatro, así como los proyectos y sueños que trabajamos en Samaipata, son cosas que mis hijos y mi esposa disfrutan, me apoyan y lo viven con alegría. Es una bendición muy grande que ellos puedan acompañar y ser parte”.
“La vida tiene etapas, no hay que quemarlas ni tampoco saltarlas. Las prioridades en cada una de las estas varían según dónde nos encontramos. Ninguna persona tiene sus etapas exactamente en los mismos momentos. A cada quien le toca vivirlas de manera muy particular. Pienso que hay que ser consciente de dónde estamos y vivirlo con agradecimiento y con plenitud. En mí caso, vivo estos primeros años de mis hijos (5 años el mayor y 3 el menor) con gran intensidad, alegría y compromiso. Me encanta ser parte de sus días y de sus pequeños logros. Encontrar momentos para jugar, para verlos decir o hacer alguna ocurrencia, es algo que no tiene precio. Hay momentos del día que mientras los vivo ya siento que los voy a extrañar porque el tiempo pasa rápido”.
Sobre los valores que inculca a sus hijos nos dice: “Tratar de ser buena persona. Las habilidades se aprenden relativamente fácil, pero tratar de ser buena persona es un trabajo diario que nunca acaba. Ser muy hábil en una profesión o habilidad puntual, una vez logrado, difícilmente retrocedemos, salvo que realmente descuidemos la formación o que ya no nos guste más dicho camino profesional. En cambio, hacer lo correcto, tratar bien a los demás, discernir lo que está bien o lo que está mal, es algo que se ejercita todos los días y muchas veces el camino no es tan claro, por eso pienso que es más difícil y además más importante. Con mi esposa, elegimos criar a nuestros hijos basados en el esfuerzo, la disciplina y, sobre todo, el cariño incondicional. No quiero hijos perfectos, quiero hijos que conscientes de sus limitaciones puedan enfrentar la vida y los retos de ésta con humildad. Como dijo alguien “la disciplina vence a la inteligencia”. Sobre todo, quiero hijos que si mañana les toca vivir situaciones difíciles lo hagan desde la dignidad y la libertad que nos regaló Dios para ser felices incluso en la adversidad”.
Finalmente nos deja un lindo mensaje para todos los papás en su día: “Que disfruten y sean conscientes que tienen bajo su responsabilidad la infancia de alguien y que esa infancia es un parpadeo. Volver inolvidable la infancia se logra con cariño y momentos de calidad, no con cosas materiales”.