
“La paternidad me ha enseñado algo muy simple pero muy profundo: liderar el primer y más importante equipo que tienes: tu familia”
Daniel es papá de Julián de 19 y Zoe de 13 años, y ha construido una sólida carrera profesional tanto fuera como dentro de Bolivia. “Mi mayor logro, sin duda, es mi familia. Compartir la vida con mi esposa Claudia y acompañar el crecimiento de nuestros hijos, Julián y Zoe, es lo que le da verdadero sentido a todo. Más allá de cualquier logro profesional, lo más importante para mí es estar presente, verlos crecer y transmitirles valores, así como el amor a Dios”, nos cuenta para comenzar y agrega: “En lo profesional, uno de los momentos más importantes de los últimos años fue decidir volver a vivir a Bolivia hace dos años, después de terminar mi doctorado en Ciencia Política en la Escuela Crítica de Frankfurt. Regresé con la convicción de aportar al país desde la academia y la sociedad civil, especialmente en un momento en que Bolivia necesita pensar seriamente en su reconstrucción económica. Ese es justamente el mayor desafío profesional que me he planteado: contribuir a crear espacios de diálogo y reflexión plural en un país que hoy vive una fuerte polarización, aportando ideas y propuestas para construir un futuro más sostenible y con más oportunidades para todos”.
“La paternidad me ha enseñado algo muy simple pero muy profundo: el rol más importante que tenemos en la vida, cuando decidimos formar una familia, es precisamente ocuparnos de ella. Implica una responsabilidad compartida, un compromiso cotidiano de acompañar, cuidar y formar. Liderar el primer y más importante equipo que tienes: tu familia. Muchas veces el mundo profesional mide el éxito en términos de cargos, logros o reconocimiento público. Pero la vida me ha enseñado que el verdadero éxito se mide en otras cosas: en el amor y la confianza de tus hijos, en la relación que construyes con tu esposa, y en ver a tus hijos crecer como buenas personas, con valores y propósito”.
En cuanto a cómo sus hijos le han cambiado la perspectiva de vida nos cuenta: “Gracias a Dios, cada beca que tuve para estudiar en el extranjero incluyó el acompañamiento de mi familia, lo que hizo que cada etapa académica también fuera una etapa de vida compartida. Esos años fuera de Bolivia nos permitieron construir lazos muy fuertes; como decimos en casa, éramos “los cuatro contra el mundo. Un momento clave fue la pandemia del COVID-19. Nos tocó vivirla lejos de nuestras familias y en medio de mucha incertidumbre. Pero también fue una experiencia que nos unió mucho y nos enseñó a valorar lo realmente importante. Al final, los logros profesionales pasan, pero los momentos compartidos con la familia son los que verdaderamente quedan”.
Finalmente nos deja un lindo mensaje: “Mi misión más importante como padre es transmitirles el amor a Dios. Para mí, todo parte de ahí. A partir de esa base se desprenden muchos otros valores que trato de enseñarles y también de practicar en mi vida diaria. Me refiero, sobre todo, a los valores cristianos: el respeto por los demás, la empatía, la honestidad y el compromiso con el prójimo. En el fondo es tratar de vivir de acuerdo con una ley muy simple pero muy profunda: tratar a los demás como quisieras que te traten a ti”.