
“Ser padre me recordó que las personas —ya sea en la familia o en un equipo de trabajo— necesitan sentirse escuchadas, valoradas y acompañadas para crecer”
El reconocido fotógrafo y creador de contenido cochabambino, es papá de la pequeña Julieta y nos cuenta un poco de su profesión: “Mi trayectoria ha estado marcada por la búsqueda constante de crear imágenes que cuenten historias reales. A lo largo de los años he tenido la oportunidad de trabajar en proyectos que me han permitido crecer como creativo y también como persona, incluso llegando a reconocimientos internacionales como aparecer en la portada de una edición especial de Vogue Tech México. Pero más allá de los logros visibles, el mayor desafío ha sido mantenerme fiel a mi visión en un mundo que cambia constantemente. La fotografía y la creación de contenido exigen reinventarse todo el tiempo, y ese proceso implica asumir riesgos, aprender de los errores y tener la disciplina de seguir creando incluso cuando el camino no es claro” y agrega: “La paternidad me enseñó que liderar no tiene que ver con imponer, sino con inspirar con el ejemplo. Los hijos observan todo: cómo reaccionas ante los problemas, cómo tratas a las personas, cómo te levantas cuando algo sale mal. Eso me hizo entender que el liderazgo real no está en el discurso, sino en la coherencia entre lo que dices y lo que haces. Ser padre me recordó que las personas —ya sea en la familia o en un equipo de trabajo— necesitan sentirse escuchadas, valoradas y acompañadas para crecer”.
“Hay momentos muy simples que cambian todo: una sonrisa, una carcajada, una pregunta inocente o simplemente compartir tiempo sin distracciones. Son suficientes para resetear un día complicado. Entendí que el éxito no puede medirse solo por logros profesionales o reconocimientos. El verdadero éxito es estar presente, construir recuerdos y saber que el tiempo que dedicamos a quienes amamos tiene un impacto mucho más profundo que cualquier proyecto o premio. Hay tres valores que intento vivir y transmitir todos los días: curiosidad: nunca dejar de aprender ni de cuestionar el mundo, disciplina: los sueños no se construyen solo con talento, sino con constancia, amor: poner intención y cuidado en todo lo que hacemos. Cuando trabajas con amor las cosas dejan de ser solo tareas y se convierten en algo con propósito. En mi trabajo estos valores se traducen en seguir explorando nuevas formas de crear, mantener la ética profesional y recordar que cada proyecto es también una oportunidad de crecimiento”.
Finalmente nos deja un lindo mensaje: “Ser padre es, sin duda, el proyecto más importante que tendremos en la vida. Y con el tiempo uno entiende algo muy claro: nuestros hijos no esperan grandes cosas materiales; lo que realmente esperan es nuestra presencia. Esperan tiempo, conversaciones, risas, momentos simples que con los años se convierten en recuerdos que los acompañan toda la vida. A veces creemos que debemos darles más cosas, cuando en realidad lo que más valor tiene es estar ahí, compartir, escuchar y caminar a su lado mientras crecen. A todos los papás bolivianos, en este día: que nunca olvidemos que el regalo más grande que podemos darles a nuestros hijos es nuestro tiempo, nuestra atención y el ejemplo con el que vivimos cada día.
Porque al final, más que lo que les damos, nuestros hijos recordarán cómo los hicimos sentir y cuánto estuvimos presentes en su historia”.