TST Nº 49

30/9/2026

Juan Pablo Roda

Gerente Comercial Cerámica Gladymar

“Santa Cruz se construyó en gran medida con personas que vieron una oportunidad donde todavía no había nada y decidieron trabajar, invertir y asumir riesgos”

Juan Pablo Roda, a sus 33 años, es Gerente Comercial de Cerámica Gladymar, empresa familiar en la que representa a la tercera generación. Además de su labor en la empresa, es parte de diferentes instituciones vinculadas al ámbito empresarial y académico: “Paralelamente, tengo el honor de participar en instituciones que considero fundamentales para Santa Cruz: soy Primer vicepresidente de CAINCO, director de FEXPOCRUZ y de la UPSA, Secretario de la Asociación Civil de Católicos Empresarios (ACCE) y miembro del Global Advisory Council de Bryant University, donde realicé mis estudios de pregrado”.

Pese al éxito alcanzando a su corta edad, Juan Pablo es un ser humano muy cálido y cercano, y con su acostumbrada sencillez nos dice: “Más que hablar de logros personales, valoro haber podido asumir responsabilidades desde joven en espacios empresariales, académicos e institucionales muy distintos. El desafío es estar a la altura de ellos y, en Gladymar, ayudar a transformar y proyectar hacia el futuro una empresa boliviana que mi familia comenzó hace más de cuatro décadas”.

Al hablar sobre el momento que atraviesa Bolivia y el aporte de Santa Cruz, señala: “El principal aporte de Santa Cruz es seguir produciendo. En momentos difíciles, producir significa mucho más que generar riqueza: significa sostener empleos, invertir, exportar, innovar y mantener en movimiento miles de cadenas económicas. Santa Cruz tiene una enorme capacidad agropecuaria, industrial, comercial y emprendedora, pero quizás su mayor aporte sea una cultura que entiende que el desarrollo se construye trabajando, arriesgando e invirtiendo. El desafío ahora es que esa capacidad productiva encuentre las condiciones necesarias para multiplicarse en beneficio de todo el país”.

Como cruceño, su motivación para continuar invirtiendo en el país está vinculada con sus raíces. “Mi principal motivación es muy sencilla: creo en Bolivia y creo profundamente en Santa Cruz. Gladymar nació aquí hace 42 años, hemos invertido, producido, generado empleo y atravesado momentos buenos y también muy difíciles. Para nosotros seguir invirtiendo no es solamente una decisión financiera; es una apuesta de largo plazo por el lugar donde nacimos. Santa Cruz además continúa creciendo y transformándose. El Censo 2024 registró más de 3,1 millones de habitantes en el departamento y una población 82,8% urbana, lo que también refleja la magnitud de la demanda futura por vivienda, infraestructura, servicios y ciudad”. También señala: “Desde el pequeño emprendedor hasta el productor, el industrial o la gran empresa, existe una cultura muy fuerte de iniciativa propia. Pero hay otro ingrediente que me parece igual de importante: la cooperación. El modelo cruceño tiene una larga tradición de cooperativas, gremios, universidades e instituciones empresariales, esa capacidad de organizarse alrededor de objetivos comunes es parte fundamental de lo que permitió llegar hasta aquí”.

Al momento de compartir un consejo con las generaciones más jóvenes, es claro: “Que no tengan tanto apuro por llegar. A veces nuestra generación confunde éxito con velocidad. Hay que aprender primero a hacer bien las cosas pequeñas, escuchar a quienes tienen más experiencia y entender que la reputación se construye durante años y se puede perder en minutos. Y algo que para mí es fundamental: no basta con crecer profesionalmente. Hay que preguntarse también para qué y para quién estamos construyendo. Justamente eso es lo que más aprendí en CAINCO: escuchar a los mayores. La institución me ha sentado en la mesa con empresarios que llevan más años haciendo empresa de los que yo llevo de vida”.

Finalmente, comparte un mensaje para Santa Cruz: “Tenemos muchísimo que agradecer. Dios nos ha bendecido con una tierra extraordinaria y también nos ha dado la responsabilidad de administrarla bien: trabajarla, hacerla producir, cuidarla y lograr que sus frutos lleguen a más personas. Santa Cruz se construyó con fe, trabajo y con gente que se animó a hacer. Hoy nos toca continuar ese camino, cuidando lo que recibimos y construyendo algo todavía mejor para los que vienen después. Este 24 de septiembre, más que celebrar lo que somos, celebremos también todo lo que todavía podemos construir juntos”.

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