TST Nº 44

22/5/2026

Embriovid

Centro de Atención Integral especializado en Reproducción Humana

“Hace 25 años, una pasión por la maternidad y la reproducción asistida dio origen a EMBRIOVID, un centro que hoy acompaña a miles de familias desde el deseo de embarazarse hasta el nacimiento de un bebé sano”

A la cabeza de un referente en reproducción asistida: Jorge La Fuente Méndez presentamos al equipo de Embriovid. Jorge es ginecólogo especializado en reproducción asistida y fertilidad. Es director y fundador de Embriovid, uno de los principales centros de reproducción humana en Bolivia, creado hace más de 25 años en La Paz. Su trabajo se ha centrado en ginecología, obstetricia y fertilización in vitro, impulsando tratamientos de reproducción asistida de alta complejidad. Además de liderar EMBRIOVID, ha promovido el desarrollo de tecnología reproductiva en Bolivia y la formación de equipos médicos especializados.

“Todo comenzó en las prácticas de medicina. Entre consultas, controles y partos, nació una vocación que marcaría el rumbo de una vida profesional: la ginecología y obstetricia. La posibilidad de acompañar un embarazo, intervenir de manera adecuada y ayudar a traer al mundo un bebé sano despertó una pasión que, años más tarde, encontraría un nuevo propósito en la reproducción asistida. Cuando descubrí toda la tecnología de fertilización asistida entendí que también podíamos ayudar a mujeres que creían que no podrían embarazarse”, recuerda la especialista detrás de EMBRIOVID, el centro de reproducción y maternidad que desde hace dos décadas y media acompaña a familias bolivianas en uno de los momentos más importantes de sus vidas”, nos cuenta Jorge La fuente, quien además nos dice: “La visión de EMBRIOVID siempre fue más allá de un tratamiento médico. El objetivo ha sido convertir el embarazo en una experiencia segura, humana y acompañada desde el primer momento. Desde la planificación del embarazo, pasando por los nueve meses de gestación y hasta el nacimiento, el enfoque se centra en que cada familia pueda vivir esta etapa con tranquilidad y confianza”.

El seguimiento médico ocupa un lugar central. Controles oportunos, prevención de riesgos y tecnología especializada permiten monitorear la salud de la madre y del bebé durante todo el proceso. A esto se suma infraestructura de alta complejidad y atención neonatal especializada, diseñada para responder adecuadamente desde el primer minuto de vida. En el área de fertilización in vitro, el acompañamiento comienza incluso antes del embarazo. Muchas parejas llegan después de años de intentos frustrados, pérdidas o incertidumbre. Por eso, además del componente médico, el apoyo emocional y psicológico se vuelve fundamental para enfrentar el proceso con seguridad y esperanza.

A lo largo del embarazo hay momentos que quedan grabados para siempre: la aparición de la pancita, los primeros movimientos del bebé, una ecografía 4D o la emoción de conocer el sexo. Pero detrás de cada ilusión existe también una preocupación común: que el bebé nazca sano. “Todas las mujeres quieren un bebé sano. Eso es lo que más les preocupa”, explica. Por eso, generar confianza entre médico y paciente resulta determinante. Existen factores de riesgo asociados a la edad, antecedentes familiares o pérdidas previas, pero hoy la medicina permite diagnosticar y prevenir gran parte de las complicaciones.

La clave, asegura, es que la mujer sienta que puede preguntar, consultar y expresar sus miedos cuantas veces sea necesario. “Es fundamental que la embarazada crea en su médico y se sienta completamente acompañada”. Ese acompañamiento también involucra a la familia. En la mayoría de los casos, las mujeres llegan junto a sus parejas, y ese apoyo emocional influye directamente en cómo viven el embarazo. El nacimiento de un hijo transforma dinámicas, prioridades y emociones; por eso, la presencia de la familia cercana se vuelve esencial.

“El nacimiento es un evento familiar”, resume y agrega: “Después de 25 años acompañando historias de maternidad, el mensaje sigue siendo el mismo: disfrutar cada etapa. Porque el embarazo pasa rápido, los primeros días del bebé no vuelven y la maternidad transforma la vida para siempre. “Siempre les decimos que disfruten el proceso. Cada día cuenta”.

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