
“Hoy mi mayor definición de éxito no tiene que ver solo con lo profesional, sino con poder equilibrar mi trabajo, disfrutar de mis pasiones y el tiempo de calidad con mi familia”
Aunque muchas personas la conocen también como “Chilín”, la querida y hermosa ex reina del Carnaval cruceño, Graciela Cuellar, es actualmente una profesional exitosa en Yanbal, empresa que se enfoca en impulsar y empoderar mujeres, algo con lo que se siente profundamente identificada. “Me siento agradecida de poder desarrollarme profesionalmente en un espacio donde reconocen mi potencial y donde también puedo crecer como mujer y mamá. Me considero una persona creativa, apasionada por el diseño, los detalles y la comunicación; una mujer que siempre está en constante aprendizaje, en construcción y profundamente conectada con todo lo que implique crear e inspirar”, nos dice para comenzar y agrega: “Desde siempre he sido una persona muy creativa, por eso estudié Diseño Industrial, porque sentía una conexión natural con el diseño, la decoración, la pintura y todo lo relacionado con crear. Más adelante, la vida también me llevó al mundo de la comunicación, donde tuve la oportunidad de trabajar en relaciones públicas, radio, televisión y campañas digitales. Con el tiempo entendí que ambas áreas forman parte de mi esencia y hoy disfruto poder unir creatividad y comunicación en todo lo que hago”.
“Asimismo, acompaño activamente los proyectos familiares ligados al rubro agropecuario, apoyando el trabajo que realiza mi esposo desde mis conocimientos, ideas y habilidades. Para nosotros es muy importante involucrar también a nuestros hijos en todo lo que hacemos, enseñándoles el valor de la familia, el compromiso y el trabajo en equipo. Soy mamá de Mariano y Samara, quienes son mi mayor inspiración, y sinceramente hoy mi mayor definición de éxito no tiene que ver solo con lo profesional, sino con poder equilibrar mi trabajo, disfrutar de mis pasiones y el tiempo de calidad con mi familia. Me considero una mujer muy activa, a veces acelerada, soñadora y agradecida por la vida que he construido junto a las personas que amo”.
“Ser mamá me hizo evolucionar; cambió mi forma de enfrentar la vida y tomar decisiones. Me volvió más organizada, más consciente del valor del tiempo y mucho más empática con las personas y sus realidades. También me hizo ver y valorar aptitudes en mí que no conocía. Por eso es que hoy creo que el liderazgo también se vive en lo cotidiano: en cómo resolvemos problemas, cómo sostenemos a nuestra familia, cómo damos el ejemplo y cómo seguimos creciendo incluso en medio de tantos desafíos. La maternidad me enseñó a actuar con más sensibilidad, pero también con más fortaleza”.
El mayor desafío ha sido querer estar presente en todo y hacerlo bien. Como mamá y profesional, muchas veces sentí que debía dividirme en mil partes, pero entendí que el equilibrio perfecto no existe todos los días. Para mí, la clave está en organizarme, valorar mi tiempo y disfrutar realmente a mi familia.”.
“Con mis hijos, nos vamos al campo en familia casi todos los fines de semana se ha convertido en nuestro momento de conexión. Tratamos de involucrar a nuestros hijos en todo, enseñándoles a valorar la naturaleza, la familia y las cosas simples. Para mí, esos días son una pausa necesaria para reconectarnos y crear recuerdos que quedarán para siempre” y en cuanto a ser un ejemplo para sus pequeños Chilin nos dice: “Para mí, el éxito no solo está en lo profesional, sino también en cómo vivimos y construimos nuestra familia. Me gustaría que mis hijos me recuerden como una mujer trabajadora, amorosa y perseverante. También valoro profundamente el apoyo de mi esposo, porque gracias a su compañía y a que compartimos la crianza, puedo seguir creciendo como mujer y mamá. Creo que el verdadero éxito está en sentirse pleno y rodeado de amor y respeto”.
Graciela no se imagina su vida sin sus hijos: “Sería imposible. Ser mamá transformó completamente mi vida y mi manera de ver el mundo. Mis hijos me enseñaron a amar de una forma más profunda y consciente. Además, la maternidad me hizo valorar aún más el ejemplo de mi mamá y el vínculo con mis hermanas, con quienes hoy comparto esta etapa tan especial desde el amor y el apoyo mutuo. La mayor enseñanza que me ha traído ser mamá, es entender la importancia de estar presente. Estoy segura de que los hijos recordarán más el amor diario, el acompañamiento y los pequeños momentos que cualquier cosa material. Eso lo aprendí de mis padres y de la unión familiar con la que crecí. Hoy intento transmitir ese mismo amor y esa misma presencia a mis hijos”.