
“En Buenos Aires pude observar cuán valiosa era la mano de obra boliviana dentro del sector textil, especialmente la cochabambina”
La reconocida diseñadora de indumentaria, fundadora y directora creativa de la marca Carla Quiroga, creó esta marca en Cochabamba en 2012, con el propósito de revalorizar los oficios artesanales y textiles de Bolivia. “La idea nació a partir de una pregunta que me surgió después de concluir mis estudios en Argentina: ¿por qué los bolivianos debemos salir de nuestro país para que nuestro talento sea valorado? En Buenos Aires pude observar cuán valiosa era la mano de obra boliviana dentro del sector textil, especialmente la cochabambina. Por eso, cuando regresé, me propuse construir una marca hecha por manos bolivianas para el mundo. Poco a poco fui formando un equipo integrado principalmente por mujeres, con quienes desarrollamos prendas de confección y tejido artesanal. En 2017, nuestra línea de knitwear nos permitió dar el salto a pasarelas internacionales y despertar el interés de medios como Vogue Latinoamérica, Vogue Italia, ELLE y L’Officiel, entre otros. Nuestro trabajo comenzó a ser reconocido por presentar una propuesta artesanal contemporánea, con una identidad boliviana que puede dialogar con el mundo”.
“Después de más de diez años, la marca ha evolucionado con el mismo propósito inicial: mostrar a Bolivia al mundo a través del diseño. No ha sido fácil, porque sabemos que emprender en nuestro país es tener constantes desafíos. Sin embargo, mi familia continúa siendo mi principal motor y también mi equipo de artesanas de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, mujeres talentosas que creen en este proyecto y que siguen creando conmigo”.
“Uno de los mayores aportes de Cochabamba es su capital humano: personas trabajadoras, creativas y perseverantes, especialmente la fuerza de sus mujeres. Lo veo en mis artesanas y costureras, que preservan saberes textiles y los transforman en nuevas oportunidades. Los cochabambinos nos caracterizamos por nuestra tenacidad y capacidad de seguir creando incluso en momentos difíciles. Hoy debemos valorar lo auténtico, sentirnos orgullosos de lo que hacemos y confiar en todo lo que podemos aportar al país y al mundo, sin olvidar el valor de nuestro mercado nacional y de quienes creen en nuestro trabajo.”
“Me motiva el temperamento cochabambino: terco, perseverante y capaz de seguir adelante pese a las dificultades. Continuar desarrollando mi proyecto en Bolivia significa generar empleo, preservar conocimientos textiles y demostrar que desde nuestro país podemos crear propuestas con identidad y valor internacional. Cada prenda mantiene vivo ese legado y lo proyecta hacia el futuro”
A las nuevas generaciones les dice: “Soy una fiel creyente de que debemos amar y sentirnos orgullosos del lugar del que venimos y de nuestras raíces, porque esa identidad nos da bases sólidas para crecer y llegar hasta donde queramos. Conocer nuestras raíces no debe limitarnos; al contrario, en mi caso me permite diferenciarnos, no generar comparaciones dañinas y tomar decisiones con propósito y avanzar con cariño y respeto”
Finalmente envía un cálido mensaje: “Cochabamba es mi hogar, mi familia y una fuente permanente de inspiración. Me siento orgullosa de nuestra cultura, generosidad y raíces, especialmente de esas montañas que siempre me alegra volver a ver. Ese amor por nuestra tierra lo aprendí de mi abuelo materno, quien me enseñó el valor del civismo y el orgullo de ser cochabambino. Que este aniversario nos inspire a reconocer nuestro talento, apoyarnos y recordar todo lo que podemos construir juntos, ¡Felicidades, Cochabamba linda!”