
“Como cochabambina y boliviana, mi principal motivación es seguir en Bolivia, un país con mucho potencial y apostar a un futuro para las nuevas generaciones”
A sus 49 años, está empresaria con más de 25 años de experiencia en diferentes sectores, destaca su trayectoria de 12 años en una empresa importadora de neumáticos, 9 años como gerente y actual socia en una estación de servicio y en este momento también es directora del Hotel Rennova.
“Uno de mis mayores aprendizajes ha sido hacer empresa en Bolivia, en escenarios muchas veces cambiantes e imprevisibles. Esto me ha enseñado a adaptarme, reinventarme y seguir avanzando, entendiendo que emprender requiere perseverancia, capacidad de decisión y una visión de largo plazo”, nos dice convencida y agrega: “Creo que todos los departamentos fueron dañados por los conflictos y esto nos lleva a tomar nuevos desafíos y retos, considero que Cochabamba, con su gente con sentido emprendedor e innovador, se puede convertir en el nuevo Silicon Valley, impulsando servicios tecnológicos, analistas de datos y ciberseguridad entre otros. Otro de los grandes aportes de Cochabamba es su capacidad productiva. Es una región diversa, con actividad agrícola por el buen clima, debe volver a ser el granero de Bolivia con producción orgánica con conciencia ecológica y sostenible. Invertir significa crear oportunidades, generar empleo digno y construir empresas sostenibles que permitan que más bolivianos/as puedan desarrollarse en su propio país”.
A las nuevas generaciones aconseja: “Al comenzar su vida profesional busquen un buen mentor, alguien con experiencia que pueda guiarlos y de quien puedan aprender. La universidad nos entrega conocimientos, pero la vida profesional tiene desafíos y altibajos que solo se aprenden viviéndolos. Que sean jóvenes soñadores, no tan conservadores sino arriesgados, perseverantes con sus sueños, que tengan constancia y paciencia”.
Finalmente nos dice: “Me siento muy feliz y orgullosa de ser cochabambina. Creo que tenemos ese ñeque que nos caracteriza: somos emprendedores, entradores, curiosos y valientes. Tenemos el coraje de asumir desafíos y salir a conocer el mundo, pero también esa necesidad de volver siempre a nuestras raíces. Para mí, Cochabamba es familia, amigos y recuerdos. Este 14 de septiembre será aún más especial porque regresaré para celebrar 30 años de amistad con mis mejores amigas de la universidad. Y, como buena cochabambina, volver también significa disfrutar de nuestra gastronomía alrededor de una mesa con la familia y los amigos. Mi deseo es que nunca perdamos ese ñeque y esa valentía: que sigamos creciendo y saliendo al mundo, pero siempre orgullosos de nuestras raíces ¡Felicidades, Mi Cochabamba!”