TST Nº 39

31/12/2025

Valentina Luizaga

Fotógrafa y artista visual boliviana

“La publicación en Vogue es el resultado de esa suma de miradas: una mujer indígena contemporánea ocupando un espacio global”

“Mi formación combina estudios formales en comunicación y arte con un aprendizaje profundamente autodidacta de la fotografía, disciplina que he construido desde la práctica, la investigación y la observación constante. Mi trabajo artístico parte de una inquietud por explorar lo que existe entre lo que una imagen documenta y lo que imagina, explorando la conexión genuina con quienes están frente a mi cámara y la manera en que sus historias se entrelazan con el espacio, la estética y la cultura que los rodea. Mi práctica está profundamente arraigada en el contexto de mi país, en sus contrastes, memorias y oscila entre lo espontáneo y lo cuidadosamente escenificado, entre lo cotidiano y lo poético. Mi objetivo es crear imágenes que generen emociones auténticas, despierten curiosidad y ofrezcan nuevas formas de ver la cultura, la identidad y la moda boliviana”, nos dice para comenzar y agrega: “Para mí, uno de los mayores logros ha sido sostener una práctica fotográfica que se permite incomodar y que interroga los estándares de belleza heredados. Haber logrado que imágenes nacidas desde Bolivia circulen en contextos internacionales sin perder su raíz, su complejidad ni su carga política, es algo que valoro profundamente. El desafío constante ha sido abrir puertas dentro de una industria a la que no siempre se puede acceder desde los márgenes, y hacerlo sin negociar la ética ni la autenticidad del trabajo. Trabajar con cuerpos, historias e identidades que han sido históricamente simplificadas implica una gran responsabilidad. También ha sido un reto sostener una práctica artística en un contexto donde muchas veces se espera que la fotografía de moda tenga un fin comercial. Persistir en una visión que entiende la imagen como un acto de diálogo, memoria y resistencia ha requerido tiempo y convicción”.

“El trabajo detrás de esta publicación nació del deseo de retratar a Albertina, una mujer que, en su cotidianidad, desafía las formas en que históricamente se ha representado a la mujer indígena. Nuestra intención fue desarrollar un proyecto desde la conversación y la colaboración genuina, capaz de llevar la moda boliviana a nuevos espacios. Entendiendo la moda como un lenguaje cultural y político, capaz de reescribir imaginarios. En este proceso fue fundamental la colaboración con la marca Juan de La Paz y con Juan Carlos Pereira, cuyo trabajo como gestor cultural y diseñador rescata técnicas textiles ancestrales y las proyecta hacia una idea de lujo cultural contemporáneo. La publicación en Vogue es el resultado de esa suma de miradas: una mujer indígena contemporánea ocupando un espacio global, una marca que honra los oficios tradicionales desde el presente, y un equipo que cree que la moda puede ser un lugar de representación real. Este logro lo entendemos como un gesto simbólico: una imagen que devuelve la mirada, que incomoda estereotipos y que abre la posibilidad de otras narrativas para Bolivia y para Latinoamérica”.

Finalmente, nos deja un importante mensaje: “En estas fiestas, deseo que podamos reconectar con lo esencial y con aquello que nos define como cultura. Creo profundamente en crear desde la raíz, desde lo que somos y de dónde venimos.

Hacia el futuro, quiero seguir desarrollando proyectos que unan arte, moda y memoria, llevando narrativas bolivianas a escenarios internacionales. Seguir creando imágenes que no solo se miren, sino que permanezcan”.

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