TST Nº 46

14/7/2026

Rodney Miranda

Direc tor General Ejecutivo UCPP

“La Paz reúne muchas cosas al mismo tiempo: cultura viva, juventud, gastronomía, turismo, patrimonio, universidades, instituciones, comercio, servicios, tecnología y una conexión natural con El Alto, los Yungas, el altiplano y el resto del país”

“Mi vida profesional ha estado muy conectada con La Paz, con la gestión pública, la cultura y la ejecución de proyectos. Fui secretario Municipal de Culturas y Turismo de La Paz, también Subalcalde del Macro distrito Centro, y en distintos momentos me tocó trabajar desde el territorio, escuchando a vecinos, artistas, gestores culturales, emprendedores, empresarios e instituciones”, nos cuenta para comenzar el carismático gestor cultural Rodney Miranda, que actualmente lidera la Unidad de Coordinación de Programas y Proyectos. “Creo que uno de los aprendizajes más importantes que me dejó la gestión pública es que las buenas ideas no alcanzan si no se convierten en hechos. En culturas entendí que una ciudad se construye también desde su identidad, su memoria, sus tradiciones, sus espacios de encuentro y su forma de reconocerse. Hoy, desde la UCPP, el reto es llevar esa misma lógica a los proyectos: ordenar, ejecutar y hacer que las cosas pasen con seriedad. Más que hablar de logros personales, prefiero hablar de procesos en los que me tocó aportar. Trabajar por la cultura paceña, gestionar desde el territorio, conducir equipos en momentos difíciles y ahora tener la responsabilidad de impulsar proyectos estratégicos y administrar espacios como el Campo Ferial Chuquiago Marka son experiencias que me han marcado mucho. El desafío, al final, siempre termina siendo el mismo: lograr que la institucionalidad sea más fuerte que la improvisación”.

En cuanto al momento que atraviesa la sede de Gobierno nos dice: “Creo que el mayor desafío de La Paz es recuperar confianza. Confianza para invertir, para emprender, para generar empleo, para quedarse y para creer que esta ciudad todavía puede ocupar un lugar central en la vida económica, cultural e institucional del país. La Paz tiene talento, historia, identidad, ubicación estratégica y una energía muy especial. Pero también necesita ordenar mejor sus prioridades, mejorar su infraestructura, facilitar la actividad económica y entender el desarrollo de forma concreta. Desarrollo es empleo, oportunidades, movimiento económico, mejores servicios y espacios públicos con vida. La Paz necesita espacios que activen economía y generen oportunidades. Y ahí el Estado tiene que cumplir un rol útil: facilitar, articular, abrir puertas y hacer que lo público funcione con seriedad”, afirma convencido y agrega: “La Paz tiene algo que no se puede fabricar: carácter. Es una ciudad exigente, intensa y a veces dura, pero profundamente creativa. Aquí la gente aprende a resolver, a adaptarse y a insistir. El paceño tiene una capacidad enorme para salir adelante incluso cuando las condiciones no son fáciles. Esa fuerza es parte de la identidad de la ciudad. Además, La Paz reúne muchas cosas al mismo tiempo: cultura viva, juventud, gastronomía, turismo, patrimonio, universidades, instituciones, comercio, servicios, tecnología y una conexión natural con El Alto, los Yungas, el altiplano y el resto del país”.

“Vale la pena emprender e invertir en La Paz porque aquí las ideas pueden encontrar identidad, público y mercado. Pero también hay que ser honestos: para que esa inversión crezca necesitamos mejores condiciones, menos trabas, más seguridad, alianzas más sólidas y espacios donde la economía pueda moverse. La Paz tiene futuro, pero ese futuro hay que trabajarlo con decisión y con menos discurso”.

A las nuevas generaciones les dice: “La Paz necesita su talento, su energía y también su mirada crítica. Entiendo a los jóvenes que miran hacia afuera y sienten que en otros lugares hay más oportunidades. Sería injusto negar eso. Pero también creo que esta ciudad necesita una generación que no se conforme con recibir problemas, sino que se anime a transformarlos. Quedarse en La Paz no debería sentirse como resignación. Debería ser una decisión consciente de apostar por una ciudad que todavía tiene muchísimo por construir. Aquí hay espacio para crear empresas, hacer cultura, innovar, abrir nuevos mercados, transformar barrios, recuperar patrimonio y demostrar que se puede hacer gestión con otra mentalidad. Yo les diría: no se queden por obligación. Quédense si sienten que pueden dejar una huella. Y si deciden irse para aprender, que algún día vuelvan con más herramientas, porque La Paz siempre necesita a los suyos”.

La Paz no es para cualquiera porque: “Te exige carácter, altura y corazón. Es una ciudad que te pone a prueba todos los días, pero también te forma. Te enseña a caminar cuesta arriba, en todo sentido. Te obliga a mirar la vida con fuerza, creatividad y una mezcla muy paceña de orgullo, terquedad y esperanza. La Paz no es fácil, pero quien aprende a quererla, difícilmente deja de pertenecerle”.

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